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AMAR

AMAR

 ¿Qué es el amor?

  • Dejarse amar.
  • Sentir amor.

¿Es eso?

Si eso fuera, la vida estaría al borde del fracaso.

Pues: ¿qué pasaría si quien me ama dejara de amarme?

¿Y si yo ya no siento nada?

El amor tiene diferentes formas. Pero si no lo entendemos bien y no lo practicamos bien, es peligroso. ¡Cuántas vidas arruinadas por un amor equivocado!

El amor auténtico es amar lo que es digno de ser amado. Ello no depende de mis sentimientos. Sino de mi percepción. Pues si yo amo algo porque me parece bueno, pero mi percepción ha fallado, inevitablemente sufriré.

Amor sano es amar lo que vale la pena de ser amado. En algunos casos hasta dar la vida. Eso tiene sentido.

Amar lo que no vale la pena de ser amado, nunca tendrá sentido. Por más que uno “sienta”.

Pues por lo que se ve, el amor no es un sentimiento. El sentimiento acompaña a un sano amor. Pero me puede engañar si me rijo por él, puesto que el sentimiento no tiene capacidad de percepción profunda. El buen sentimiento sería consecuencia de una buena elección de amor. De partir de algo que vale la pena de ser amado.

¿Pero cómo hacemos para amar a todo el mundo, según se nos dice? ¿Es posible eso?

Sí, es posible. Si es que, como condición, amamos a cada uno tal cual es, sin engañarnos.

Pues puedo hacer un favor a alguien que me robó. Lo puedo, porque soy alguien superior. Pero nunca más, al menos hasta que él reconozca y reintegre, tendré confianza en él. Sí, le tendré lástima, pues me dará pena que su personalidad se ensucie. Pero lo veré tal cual es. Y si tengo oportunidad lo ayudaré a superarse.

Amar con todo el corazón, ¿a quién? A quien se lo merezca. O a quien lo necesite. Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz, comenzó su obra en India, levantando moribundos de la calle y con sus pocas fuerzas, delgadita y pequeña como era, llevándolos al hospital más cercano para que murieran dignamente.

¿Pero en la vida diaria?

Amar ante todo a aquellos con quienes nos hemos comprometido: hijos, esposos. O, sin ellos, a padres, a hermanos, a los cercanos.

¿Darías la vida por tus hijos?

¿Darías la vida por tu esposo o esposa?

¿Y por esos amigos que se han jugado por ti? ¿Cómo ese inolvidable que hipotecó su casa para darme el dinero que necesité?

Amor de verdad es amor de compromiso. Como el de esa mujer que conocí, que recién casada, recibió de regreso del hospital a su marido en estado de coma, y lo atendía con amor por largo tiempo, hablándole al oído siempre pensando que él la oiría.

El amor es para todos. Pero no todos saben amar. Sólo gente con grandeza. Así como deberíamos ser todos.

Y amar, en la medida de las circunstancias, a todo el mundo. ¿Cómo atiendes al que te lava el carro o al que te sirve en el restaurante o a esa mujercita que se cruza contigo llevando en brazos su hijito?

Todos necesitan tu amor.

Tú necesitas amar.

Porque la medida exacta de tu personalidad, de tu altura moral, de tu capacidad de sentimientos, es la medida de tu capacidad de amar.

Y así también entiendes que en la vida no hay felicidad más grande que amar. Amar a todo el mundo. Amar sin pedir respuesta. Amar simplemente porque somos amor. Esta es una grandeza que nadie nos podría arrebatar.

 

Osvaldo Cuadro Moreno

Escritor, conferencista internacional y especialista en familia y autoayuda.

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