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APRENDIENDO A SER PADRES HOY

APRENDIENDO A SER PADRES HOY

Hace algunas semanas atrás atendí el caso de una madre de familia relativamente joven (35 años) que se quejaba de cómo su hija mayor de 19 años, no tenía control sobre el consumo de licor y el Internet (celular y laptop). Además en varias ocasiones la jovencita había amenazado con irse a vivir con su enamorado, si la madre seguía fastidiándola con tantas prohibiciones.

Recientemente -me contaba la afligida madre- la hija había llegado  junto a su amiga a una sala de emergencias de un hospital por un profundo corte en la pierna y estaba completamente ebria y,  debido a sus excesos con el licor los médicos no podían auxiliarla porque no  podían inyectarle nada ya que tenía demasiado alcohol en la sangre.

La hija, además de las fiestas, pasa demasiado tiempo conectada a las Redes Sociales, el Internet y su celular. No colabora con las tareas del hogar, ni siquiera ayuda organizando su propia habitación. La madre está a punto de tirar la toalla, sin embargo se refugia en su hijo menor de dos años de edad. 

La madre está alterada y nerviosa, ya no sabe qué hacer con su hija, su gran temor es que esta cometa los mismos errores que ella cometió cuando era joven: embarazarse a temprana edad (16 años) y que sea abandonada por el padre de la niña. A pesar de estar en esta situación no permite que su esposo intervenga para poner reglas claras y orden en la casa, porque la hija rechaza la autoridad del actual esposo de la madre, alegando que no es su padre.

Este caso podría ser el suyo queridos lectores ¿Qué harían ustedes? ¿Qué decisiones tomarían de manera urgente? ¿Cómo podría evitar que su hija siga cayendo en más vicios?

Les doy algunas sugerencias desde mi experiencia:

  • Es importante que los padres se reúnan a evaluar la situación y se hagan un autoexamen para identificar los errores que han cometido en la formación de la hija: falta de límites, sobreprotección, falta de autoridad, miedos, etc.
  • Padre y madre son autoridad en casa, cada uno influye en la formación de sus hijos desde lo que es. Ninguno debe robarse el protagonismo. La madre debe darle el lugar que le corresponde al padre y viceversa, a pesar de no ser el padre biológico, debe asumir la paternidad de ambos hijos e intervenir en sus vidas, como lo que es, un padre. Y la madre respaldar esta actitud del esposo.
  • Hacerle sentir a la hija parte importante de la familia, escuchándola, estando más presente con ella, sin sermones (que es lo que más rechazan los adolescentes), sino estando cerca, ser incondicionales que sepa que la aman y que sí les importa. Integrarla de manera positiva con las responsabilidades del hogar. Madre e hija podrían cocinar juntas, jugar con su hermanito menor, entre otras actividades que la hagan estar conectada con su familia.
  • Se deberán establecer reglas en el hogar. Que sean pocas pero que se cumplan.
  • Recortarle algunos beneficios y privilegios a la hija hasta que recupere la confianza de los padres. Cortar un tiempo el servicio de Internet en la casa, el celular, racionar las salidas a fiestas, entre otros.

Cualquiera de nosotros podría estar pasando por una situación similar. El punto aquí es que necesitamos entender y saber qué queremos lograr con nuestra familia y con nuestros hijos. Y debemos partir desde lograr vínculos afectivos sanos, sin sobreprotección y con reglas claras desde un principio.

La presencia de ambos padres es importante en estos tiempos de ausencia de valores en nuestra sociedad. Recuerden queridos lectores que educamos a nuestros hijos por lo que somos y por lo que hacemos.

 

Abraham Rojas Canales

Conferencista de Homini

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