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CUESTIÓN DE PERSONALIDAD

CUESTIÓN DE PERSONALIDAD

Líder no es quizás el Presidente del Directorio, ni alguien con un cargo importante, ni quien gana más. Pero sí estamos seguros de que es el que enfrenta desafíos, el que sale adelante en las dificultades; no es necesario que tenga casa, el auto y la oficina más grandes. Es más bien el que se ocupa de que todos los que tiene a su alrededor se desarrollen, rindan, florezcan sus capacidades, encuentren su camino de realización.

Un amigo mío pasó de ejecutivo a gerente de ventas. Tenía experiencia en ventas institucionales, pero no en ventas directas. Sin embargo ahora se vería obligado a intervenir él mismo en esas ventas. Estaba ciertamente atribulado. Conversamos y aceptó la conclusión de que su enemigo era él mismo, específicamente era el cuidado de su imagen, la protección de su imagen, y el temor al “no”, a la humillación, a sentirse menoscabado. El liderazgo se relaciona más con la personalidad que con los conocimientos. Las habilidades son siempre necesarias. Y pueden ayudar al desarrollo de la personalidad. Pero será siempre ese invisible toque interior, que no figura en el currículum, lo que hará la diferencia. Las universidades saben que no siempre el mejor alumno logró éxito, pero casi siempre lo logró el tenaz. Es más importante saber escuchar que desparramar informaciones; pero saber escuchar no es un tema de exámenes, es un asunto de sabiduría y personalidad.

Si por nuestra parte interviniéramos en un entrenamiento de liderazgo para gerentes, creemos que la gran mayoría no aceptarían los ejercicios a que los pondríamos. Unos los considerarían ingenuos, otros, en general, directamente no se atreverían a pasar ciertas pruebas. Podrían aceptar arduos trabajos, pero nada que sacudiera lo profundo y más preservado de su personalidad. Dice John P. Kotter, en un artículo para Leader to Leader, publicación de la Fundación Drucker: Producir cambios es 80% de liderazgo (establecer directivas, alinear, motivar e inspirar al personal) y 20% gerencia (planificación, organización, presupuestos y solución de problemas).

Los recursos, los instrumentos, las técnicas, son importantes pero secundarios; se puede aún no tenerlos, pues en el mercado se pueden conseguir fácilmente. Así como fácilmente, poniendo un aviso, se consiguen los técnicos. Es lo más fácil de conseguir, puesto que hoy en día en las universidades no se forman líderes y ni siquiera científicos, aunque se les dé el título de profesionales, sino meramente técnicos, de esos que saben obedecer, que saben ser eficientes, que cumplen, que agachan la cabeza ante la máquina y no ven más allá. En una reunión con alumnos del último ciclo, el Director Académico de una Facultad dedicada a negocios, afirmó, un tanto perplejo después de mi conferencia, que el objetivo que la Facultad se proponía era la eficiencia. Craso error. La eficiencia es técnica, la eficiencia es instrumental, nada más. Un líder empresarial tiene que tener un panorama universal (el que le debería dar una Universidad, si cumpliera su cometido). Preparando gente eficiente y nada más, no obtenemos  capacidad de conducción. Luego ese mismo señor preparó una publicación basada en lo que había oído de mí y no en lo que él pensaba antes.

Osvaldo Cuadro Moreno

Escritor, conferencista internacional y consultor de empresas, en el área de capacitación y selección de personal.

Libro: La personalidad del líder empresarial.

 

 

 

 

 

 

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