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¡MUJER, ÁMATE!

¡MUJER, ÁMATE!

Te voy a contar algo que no puedo olvidar.

Un día llegó a mí una muchacha de casi unos 30 años, con aspecto descuidado, con rostro vencido y andar sin gracia. Me contó lo que le pasaba: primero murió su papá, muy cerca en el tiempo murió su mamá. Quedaron sus dos hermanitos desvalidos. Ella vivía en otra ciudad donde había escalado posiciones en una importante empresa. Tuvo que abandonarlo todo. Ahora trabajaba allí cerca, en una fábrica. Trabajo fatigoso. Niños que la necesitaban para todo. Estaba vencida.

Otro día, dos semanas más tarde, me vino a ver una joven elegante y preciosa. La miré con detenimiento. ¿Qué necesitaría? ¿Quién sería? Y, para mi sorpresa, comprendí que no necesitaba nada. Sólo me dijo:

-Veo señor, que usted no me recuerda. Yo vine a verlo hace quince días, desesperanzada de todo. Pero seguí sus consejos ¡y aquí estoy!

No necesitó decir más.

Y recordé que le había dicho algo así, que ahora te digo a ti:

Mujer:

¡Alégrate de ser mujer! ¡Qué suerte tienes! Es un privilegio que Dios te ha dado.

Sigue mis consejos:

  • Todos los días, mírate al espejo. Y descubre que en todo el mundo nadie tiene ojos iguales a los tuyos.
  • Sigue mirándote y arregla bien tu rostro. Pues eres hermosa.
  • Vístete linda. Reconoce tu cuerpo y vístelo con elegancia.
  • No te dejes llevar por la moda. La moda es para todos. Pero tú eres algo distinto.
  • Da gracias por ser como eres ¡y canta! Síiii ¡canta todos los días! Alégrate y alegra el mundo.
  • Sal a la calle cantando en tu interior.
  • Mira el cielo. Es para ti. La luna y las estrellas son para ti. Busca un lugar donde puedas apreciar ese regalo.
  • Sonríe todas las veces que puedas.
  • Saluda sonriendo y así mostrando el placer que te da ver a los otros.
  • Felicítate siempre. Por el menor logro. Por todo. Y di: ¡qué cosa grande, importante, que soy!
  • ¿Y si los demás no se dan cuenta de lo especial que eres? Pues: sonríeles y tenles compasión. Pues no todos en este mundo saben apreciar las cosas mejores.
  • Quiérete. Ámate. Da gracias a Dios, porque en su infinita sabiduría, proyectó que tú nacieras ¡y fueras mujer!

 

Osvaldo Cuadro Moreno

Escritor, conferencista internacional y especialista en familia y autoayuda.

 

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