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NO QUIERO SER FELIZ

NO QUIERO SER FELIZ

Cualquiera podría pensar que esto es absurdo; que no es cierto que alguien no quiera ser feliz.

Pero la experiencia nos ha señalado que es un caso muy frecuente, casi diríamos el más frecuente, que una persona (quizás por resentimiento consigo misma o con otros, por represalia) no quiera ser feliz.

Esto, sin embargo, merece se mejor explicado. Debemos entenderlo bien.

Diríamos que, por más que nos esforzáramos, si una persona no quiere ser feliz, nada podríamos hacer por ella para que fuera feliz.
Es importante que usted quiera ser feliz.

Hay muchas personas, decíamos, que no son felices, porque ellas desean, buscan, quieren, ser infelices. Este querer puede ser totalmente inconsciente. Pero esta inconsciencia, se da en diversos grados, en diferentes niveles, hasta llegar el caso límite en que una persona puede llegar a elegir la infelicidad para su vida, con toda claridad. Por ejemplo, hemos hablado con alguien explicándole la causa de su infelicidad; hemos llegado al punto en que lógicamente reconoció que ésa era la causa de su infelicidad; pero no se decidió a abandonarla, a dejarla; como si estuviera consciente y libremente sometido a esa causa; prefería ser infeliz, pero no abandonar eso que le provocaba infelicidad. Quien lea esto podrá decir: esa persona estaría loca. Nosotros contestamos: no y sí. No, porque era una persona completamente común, que razonaba perfectamente, tenía su trabajo bien cumplido, instrucción suficiente, inteligencia en un buen nivel. Pero al mismo tiempo Sí; porque toda persona que ha perdido su centro, no es cuerda; toda persona que ha perdido su paz, su equilibrio, no es normal; ella ha puesto en el centro un hecho fortuito y secundario, como si fuera lo esencial en su vida. Ha roto la propia esencialidad. Ha roto su vida. No puede ser feliz.

¿No hay acaso quienes, por no ceder el resentimiento se oponen a una reconciliación que cambiaría sus vidas? ¿No es cierto que algunos viven, culpándose a sí mismos para tapar la culpa de otros, que pueden ser sus mismos padres o algún hijo? ¿Y otros no es que quizás por no admitir un error no vuelven a su patria o a su hogar, aunque tengan que ser parias para siempre?

Pues bien, lo que acabamos de decir es monstruoso. Sin embargo, amigo mío, reconozcamos, es algo frecuente, muy frecuente. Y si no, ¿por qué hay tantas personas que no son felices?

Osvaldo Cuadro Moreno
Libro: Puedo ser feliz


Datos del Autor:

Osvaldo Cuadro Moreno

Conferencista de Homini

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