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RECUPERANDO EL VALOR DE LA FAMILIA

RECUPERANDO EL VALOR DE LA FAMILIA

Actualmente vivimos una época que se caracteriza por el consumismo, conflictos sociales, políticos y familiares, el avance tecnológico y la falta de verdaderos encuentros. Ante ello, se hace necesaria una profunda reflexión sobre la condición de la familia que hoy se halla en crisis. Detenernos a considerar la familia es remontarnos a esa primera vivencia del amor humano, ese primer espacio de pertenencia que funda y da sentido a la vida.

    Como sociedad, nos enfrentamos permanentemente al vértigo de lo próximo, de lo desconocido. Eso hace que sea tan necesario un medio con raíces que nos indique como fortalecer a la familia a su máxima dimensión. En ese sentido, el desafío no es solo calidad sino cantidad de tiempo en familia, recuperar el valor de la “familia” en una sociedad desorientada, sin rumbo, sin anclajes. Por un lado, asumiendo su aspecto más esencial: primera cuna de afectividad y aprendizaje; y, por otro, procurando una mejor calidad de vida familiar como sostén personal y capital social, para ver si así -entre todos- logramos construir un mundo mejor.

¿Cómo trasmitir los valores?

     Los valores se trasmiten con el ejemplo, tener presente que los padres primero educamos por lo que somos, segundo por lo que hacemos y tercero por lo que decimos. La forma más eficiente es transmitir valores, vivenciarlos y que estén incorporados en nuestro ser, en la vida cotidiana.

     No podemos trasmitir lo que no somos. Es un tiempo urgente si queremos una familia diferente, una familia con sentido, el momento de empezar es hoy.
¿Hasta dónde uno es capaz de jugarse, de arriesgarse a defender la familia? ¿Hasta dónde somos capaces de esfuerzo y de sacrificio? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a trascender?

     Los valores son los aspectos admirables o sobresalientes de los individuos, que adquiridos, se transforman en virtudes. Sirven de base de conducta, para nuestros objetivos y aspiraciones e intervienen en gran parte de las decisiones fundamentales de nuestra vida. Marcan lo que en realidad somos, más allá de lo que digamos qué somos. Son algo eminentemente práctico, vivo, actuante.        La práctica de determinados valores va modelando nuestro ser, nuestra personalidad, nuestro real valor como personas.

     Quisiéramos trasmitir a nuestros hijos los mejores valores, honestidad, laboriosidad, veracidad, energía, prudencia, capacidad de riesgo, iniciativa, perseverancia, autoestima, creatividad, autenticidad, puntualidad, etc.

 La formación se debe realizar en primera instancia a través de la familia como transmisora de valores. Frente a un mundo que promueve el materialismo, la necesidad de despertar la conciencia sobre la temática de los valores y en el sentido es una constante.

Recomendaciones:

  • Optimismo: Contagiarlo diariamente a nuestros hijos. En nuestras familias podemos desarrollar optimismo. La vida nos permite convertir las adversidades en oportunidades, el dolor en aprendizaje y fortalecer nuestra espiritualidad que es la que nos lleva con su fuerza.
  • Celebrar cada triunfo, cumpleaños, decisiones y desafíos. Celebrar es reunirnos para recordar y festejar algo. Celebrar es encontrarnos para compartir nuestra vida y darle una nueva dimensión.
  • Excelencia:No basta ser buenos padres. Se piensa que cumpliendo materialmente, llevándolos a buen colegio, vistiéndolos con las ropas de marca, accediendo a sus solicitudes con prontitud somos buenos padres, eso no basta, ello nos limita, nos distancia del verdadero sentido que tenemos de ser padres. Seamos padres diferentes, padres con excelencia, padres que se atrevan a trascender.
  • Presencia de los padres:Los padres no podemos educar a nuestros hijos a distancia, ellos necesitan nuestra presencia. Los padres debemos acompañar a nuestros hijos en las diversas etapas de sus vidas. Siendo testigos de la gran capacidad de trascendencia que tienen.
  • No sobreproteger a los hijos, no darles las cosas fáciles, que se las ganen, que busquen prosperidad constante.

Superación: Es importante que yo como miembro de mi familia, tenga el profundo deseo de superación, comprendernos a nosotros mismos y trabajar nuestro desarrollo personal, conozca mis límites, fortalezca mis debilidades y vea posibilidades, impulsara a nuestros hijos a continuar adelante a pesar de toda adversidad.

  • Comunicación:Es necesario fortalecer el dialogo y nuestros vínculos, desarrollar creatividad, espacios para compartir, innovar, atreverse a pedir perdón, reconciliarnos, vivir en armonía.

Confío en ti, si se puede, cuentas conmigo siempre.

 

Liliana Inca López
Conferencista de Homini – Psicóloga Clínica Organizacional –  Máster Coach con PNL

Fuente: Inca López, Liliana. “Recuperando el valor de la familia”, en: http://mundoceleste.pe/web/recuperando-el-valor-de-la-familia/ consultado: 19 de octubre de 2018

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